
En lo que se considera la mayor compensación en un juicio civil contra el gobierno de Cuba, un juez de Miami otorgó el viernes más de $1,000 millones a un miamense que responsabilizó a Fidel Castro y a Ernesto Che Guevara del suicidio de su padre en 1959.
El juez Peter Adrien le dio la razón a Gustavo Villoldo, de 73 años, quien también fue agente de la CIA y ayudó a capturar a Guevara en las selvas de Bolivia en 1967. Gustavo se levantó de su silla en el tribunal abrazó a su hermano Alfredo, de 71 años, y a su hijo y dijo mientras se secaba las lágrimas: "Su señoría, usted ha cerrado [este asunto] para mi familia después de 50 años. La justicia se impuso''.
Los abogados de los Villoldo, Jeremy Alters y Beth Vogelsang, dijeron que ahora tratarán de cobrar el dinero de cuentas y activos cubanos congelados en instituciones financieras en todo el mundo, como por ejemplo unas cuentas bancarias vinculadas a Castro en España, que se ha informado tienen más de $3,000 millones.
Villoldo padre, también llamado Gustavo, provenía de una familia acomodada. Estudió en Estados Unidos, se graduó de abogado y asistió a la Facultad Wharton de Administración. Regresó a Cuba, donde trabajó brevemente como abogado, antes de conseguir una franquicia y centro de distribución de General Motors.
Muchos de los cubanos compraban sus carros nuevos en Villoldo Motor Co. a mediados de los años 50. Pronto el concesionario creció y justo antes de la revolución tenía ventas anuales de casi $15 millones, declaró Gustavo Villoldo en el juicio.
"Mi padre fue un buen negociante'', dijo. Cuando Castro llegó a La Habana el 8 de enero de 1959, la fortuna personal de Villoldo, que hubiera dejado a sus hijos, incluía el concesionario, una mansión familiar frente al mar, una casa en Varadero cerca de la de la familia Kennedy y otra en Baracoa. También tenía edificios de apartamentos de alquiler en Miramar y La Habana, una finca y otras propiedades.