
General Motors se acogió el lunes a la protección de las leyes de bancarrota y prometió convertirse en un fabricante más fuerte, aunque de menor envergadura. La declaración de bancarrota puede decidir la suerte de la mayoría de los 1,100 concesionarios, entre ellos por lo menos un par en el sur de la Florida, que GM ya tenía en la lista de clausura.
GM decidió eliminar por fases la marca Pontiac y venderá o eliminará sus marcas Hummer, Saturn y Saab. Eso dejaría a la empresa con cuatro marcas: Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC