Jul 31, 2009

Hay iPhones que matan...

Perder un iPhone puede ser un disgusto para cualquier usuario del supermóvil de Apple, pero para Sun Danyong fue una tragedia. Su trabajo en Foxconn, en China de cuyas fábricas sale el aparato, consistía en empaquetar los que se encuentran en fase de desarrollo y enviarlos a su propietario en Estados Unidos para su análisis. Cuando desapareció uno de los 16 prototipos de cuarta generación (4G), el que se presupone que será otro esperado lanzamiento de Apple, Sun se convirtió en el principal sospechoso. Tres días después, el joven de 25 años se suicidó.

Su cuerpo no resistió los 12 pisos de caída desde la ventana de su apartamento. Tres horas antes había chateado con un compañero de Universidad que terminaba los estudios en Francia. Le contó que los encargados de seguridad de Foxconn, la empresa de capital taiwanés que fabrica iPhones y electrónica de consumo para otras marcas como Sony o Nokia, habían registrado su domicilio y que lo habían maltratado para interrogarlo. «Una de las experiencias más humillantes de mi vida», dijo su amigo.

Ni Foxconn ni su cliente, Apple, han ofrecido detalles sobre la muerte de Sun, aunque ambas la lamentaron después de que el diario Southern Metropolis publicase la historia la pasada semana. Foxconn se ha comprometido a mejorar la ayuda a los empleados que pasan por dificultades psicológicas. La empresa compensará a los padres de Sun con 3.600 euros por su fallecimiento y una pensión vitalicia de 3.000 euros anuales.

El iPhone, sin ir más lejos, cuenta con una docena de imitadores en China, el mayor y más dinámico mercado de móviles. El de Apple es muy preciado, ya que aún no se vende en el país de forma legal.

by Efrain Garcia